Ayer decidí volver a ver esta serie que en su momento amé mucho. Y descubrí que la sigo amando a pesar que terminó ya hace varios años. Sólo duró cuatro temporadas, desde el 2004 al 2007. Su fin me entristeció pero recuerdo que me dejó una buena sensación. Lo que sí no recuerdo es cómo terminó, por eso quiero volver a ver todo.
El piloto de dos horas nos muestra una historia interesante, a mí me enganchó desde el primer momento. Hay que admitir que 4400 personas desaparecidas que retornan en una bola lumínica sin haber envejecido ni un día y encima tienen poderes geniales es un argumento bastante bueno. En algunos momentos lo manejaron brillantemente, en otros no tanto. Pero siempre se mantuvo en su línea y creo que gracias a sus dos grandes protagonistas: Tom Baldwin y Diana Skouris interpretados por Joel Gretsch y Jacqueline McKenzie.
Tom, el padre preocupadísimo, y Diana, la soltera medio amargada, formaron un equipo genial, tenían una gran química juntos, pero no por eso quería que pasara algo entre ellos. Era una relación muy especial, al principio muy formal y desconfiada y al final muy compinche. Me encantaban... Por eso me gustó ver el inicio de esa relación.
También nos presentan a varios de los personajes pilares de la serie: Maia, la niñita que ve el futuro (¡Dios! Había olvidado cuán adorable y rara es), Shawn (sobrino de Tom), que cura -y mata- con las manos, y Lily y Richard, la mejor pareja de la serie, con la historia más entrañable que puedan imaginar.
Básicamente, el piloto nos hace preguntarnos "¿Quién diablos se llevó a los 4400 y por qué?". La primera temporada (de sólo 5 capítulos) gira en torno a eso. Y lo mejor, es que responden esa pregunta bastante pronto, y no cinco años después como harían en otras series. Yo habría apostado mil pesos a que eran los extraterrestres...
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